Andy Murray puso fin al sueño de Rafa Nadal de defender el título del Open de Australia. El británico se impuso 6-3 7-6 (2) 3-0. La retirada del balear por una lesión en la rodilla que le sobrevino al final del segundo set precipitó el final del partido. Una lástima, porque siempre quedará la duda de la batalla que un luchador nato como Nadal podría haber plantado, aún con dos sets en contra. Aunque tampoco hay que restarle méritos a Murray, que supo imponer su juego con solvencia.
La lectura positiva, con todo, fue el excelente nivel de juego de Nadal. El último representante español del torneo, tras la eliminación en octavos de Almagro y Verdasco, cayó ofreciendo una imagen más que buena. A nadie se le escapa que Murray es ya, desde hace más de un año, uno de los grandes. Y ayer ejerció como tal. El propio Nadal se mostró satisfecho por su juego y dijo estar “en el buen camino, dominando de nuevo con la derecha y jugando más dentro de la pista”.
Hoy asistiremos a los otros dos duelos de cuartos. El Federer-Davydenko llega marcado por las dos últimas victorias del ruso. Será esa inercia contra el hecho de tratarse de un grande. Lo primero, la inercia, favorece a Davydenko, pero el hecho de disputarse un puesto en semifinales de un grande coloca al suizo dos cuerpos por delante. Veremos. Y en el duelo Djokovic-Tsonga, la reedición de la final de 2008 en que se impuso el serbio, todo se presenta bastante abierto. Aunque Djokovic, que sólo ha perdido un set en todo el torneo y ha liquidado el resto con sorprendente claridad, eso sí ante rivales asequibles, parece partir con cierto favoritismo.