Fils impone su tenis estratosférico en la final del Barcelona Open Banc Sabadell-73º Trofeo Conde de Godó

19/04/2026

La gallardía francesa se impuso a la melancolía rusa en la final del Barcelona Open Banc Sabadell, que dejó para el recuerdo puntos memorables y una nueva estrella. Arthur Fils, de 21, años, venció por 6-2, 7-6 y alzó el trofeo en la 73.ª edición del torneo que le presenta como la gran esperanza para recuperar la grandeur del país de Roland Garros. Lo hizo además con un tenis en ocasiones sobrehumano, demasiado para el eterno aspirante Andrey Rublev, digno perdedor en un duelo que a punto estuvo de mandar al tercer set tras alcanzar el tie break en el segundo.

Llegaba el francés a la final con la vitola de haber firmado los mejores juegos del torneo, servicios imparables y restos imposibles que habían sufrido Musetti y Jódar, y que anoche sobrepasaron a Rublev en el primer set, donde el break en el primer juego sólo fue un espejismo. Con 2-0 en contra, Fils ya avisó martilleando en el 2-1, y rompiendo el servicio del rival a la siguiente oportunidad con peloteos espectaculares por ambas partes, pero que siempre caían del lado del francés. Rublev mientras tanto intentaba subir a la red para romper el ritmo del rival, pero apenas le servía para sobrevivir acumulando bolas de break en contra hasta que, a la cuarta, perdió el servicio.

Fue el primero de las tres roturas de servicio que ofrecieron en bandeja el primer set al francés, que devolvía todas las pelotas, incluso las que parecían claras ganadores, y restaba con globos imposibles las excelentes dejadas de Rublev, que se desesperaba mientras Fils se venía arriba y reclamaba el ánimo del público, que aplaudía a rabiar. No era para menos, el francés encadenó a continuación tres juegos seguidos en los que Rublev sólo pudo hacer un punto, y cuando Rublev conseguía un 40-0 en su servicio, Fils respondía encadenando cinco puntos al resto para alcanzar el 2-6 con ímpetu de campeón.

Poco se le podía reprochar a Rublev, peloteador de lujo ante las embestidas de un rival capaz de devolver pelotas imposibles hasta meter sus propios winners. Con una mentalidad de hielo, el ruso emprendió la segunda manga con 0-40 a su favor, pero una vez más respondió el francés con cinco juegos seguidos y otro golpe a la moral del ruso.

Otros jugadores habrían caído en la desesperación, como algunos lo esperaban en Rublev, conocido por su hábito de romper raquetas. Pero como un personaje de Dostoyevsky, capaz de lo mejor y lo peor, este domingo el ruso demostró que sabe jugar al tenis incluso cuando el partido se asomaba al abismo con un nuevo break que le ponía por detrás con 1-3. Con todo en contra, el ruso salvó siete bolas de quiebre, siete, valiéndose de todo su repertorio ante un rival que restaba con la fuerza de un sacador, y que tras la igualada arrancó con ace y le rompió de nuevo el servicio y, con otro ace, firmaba el 2-5.

La final parecía sentenciada, “comencé a pensar que podía ganar”, se lamentaba Fils en la rueda de prensa posterior, y Rublev sacó su garra para ganar el servicio por la vía rápida y romper del mismo modo. Con 5-4, Fils lograba tres bolas de partido al resto, pero el ruso de nuevo miró al abismo a los ojos, igualó y logró el 5-5 entre el éxtasis del público, que celebró aún más el siguiente break que ponía el tercer set como algo factible.

Pero de nuevo todo fue un espejismo que Fils diluyó rompiendo de nuevo el servicio y, en el tie break, volvió a imponer su ley con siete puntos consecutivos mientras Rublev, desesperado, lanzaba la raqueta al suelo y pateaba una pelota mientras su rival, impávido, alzaba su primer Godó.

“Ha sido mi mejor partido de la semana”, afirmó Fils relajado en la rueda de prensa posterior, donde reconoció que todavía puede mejorar su juego. “Perdí un par de juegos y no serví como creo que debería servir, aunque tampoco lo hice mal”, comentó, reconociendo que el break de Rublev para 5-4 fue tal vez “el peor juego de la historia de la ATP”, consecuencia de la pérdida de concentración. “Es difícil mantener la actitud en esos momentos, cuando empiezas a pensar en la victoria. Lo mejor es centrarse en el momento presente, no proyectarte. Pero yo me proyecté y eso me hizo fallar”.

De todas maneras, el francés se siente satisfecho con su juego en Barcelona, “ha sido una de las semanas en que me he sentido más concentrado”, comentó, recordando que viene de una lesión de espalda que le dejó ocho meses fuera de las pistas el pasado año. Visiblemente recuperado, todo el mundo espera que se encuentre con grandes rivales como Sinner o Alcaraz, aunque Fils evita compararse con ellos. “La última vez que jugué contra Alcaraz me pateó el culo”, afirmó literalmente. “Son grandes campeones a los que ni siquiera me puedo comparar, no ahora”, menos aún cuando se le pregunta por Roland Garros: “Nunca he ganado a Carlos en dos sets, y ganarle en tres es todavía más difícil”. Por eso ahora lo único que quiere es disfrutar de su victoria, “enfocarme en mi trabajo”.