Tanto Nicolás Almagro como Fernando Verdasco se han despedido del Open de Australia con el orgullo intacto. El nivel de sus oponentes, Tsonga y Davydenko respectivamente, les colocaba de salida en ligera desventaja en su intento por acceder a los cuartos de final del primer Grand Slam del año. De hecho, ambos se han encontrado dos sets abajo, pero en lugar de desmoronarse han sabido desplegar su mejor tenis hasta forzar el quinto set. Así las cosas, Rafa Nadal, que se medirá nada menos que con Andy Murray, será el único español entre los ocho que quedan en cuartos.
El duelo entre Almagro y Tsonga ha sido tan eléctrico como cabía esperar de dos de los mejores exponentes del tenis moderno. El francés, que en 2008 se coló contra todo pronóstico en la final para perder en cuatro sets ante Djokovic, se encuentra muy a gusto en superficies rápidas como la de Melbourne. Con todo, tras confirmar su supuesto favoritismo con dos sets a su favor, ha aparecido a tiempo la mejor versión del murciano. El marcador final, 6-3, 6-4, 4-6, 6-7 (6), 9-7, refleja el tremendo voltaje del encuentro. Almagro, aún así, se va del torneo con el orgullo de saberse, a partir de ahora, mejor jugador.